Delitos de exclusión

Desde pequeño he escuchado que la delincuencia se concentra en las poblaciones más pobres y desprotegidas. Aquellas que carentes de educación, salud y entretenimiento, adoptan como modo de supervivencia, el uso de la criminalidad.

Cada año que pasa, vemos como se va disminuyendo considerablemente la edad de entrada al mundo de la ilegalidad. En los barrios, el uso de menores en actos delictivos es cada día más común y «normal».

De seguir esta tendencia, dentro de 15 o 20 años, tendremos una nueva generación de adultos entrenados única y exclusivamente en actos delictivos, tráfico de drogas, armas, secuestro y extorsión.

Como tarea principal de los gobiernos e instituciones descentralizadas, en América Latina se deben formular políticas concretas de inclusión que desmonten gradualmente el desarrollo y evolución de la delincuencia común, el crimen organizado, la corrupción y la impunidad.

Todo esto, analizado desde el punto de vista de la seguridad, es fundamental para lograr avances significativos en la reducción de los niveles de violencia que tanto nos afectan.

Crear políticas públicas no es tarea fácil, se requiere de la participación de todos los involucrados y demanda de un compromiso inquebrantable por parte de los gobiernos y toda la sociedad.

Estoy convencido que con el fortalecimiento del sistema educativo, con la creación y mejoramiento de los espacios, el acceso a un sistema integral de salud, la preparación adecuada y el apoyo logístico a la policia y la justicia, lograremos disminuir las estadísticas y América Latina dejará de ser el continente más violento del mundo.

Carlos Checo

info@carloscheco.net

Foto vía: Pixabay

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